miércoles 21 de octubre de 2009

La vida que quieres...

Suena el despertador.
Por un momento, no sabes donde estás.
Poco a poco, los sonidos de tu casa, de tu gato, de la estridente alarma, se hacen más familiares.
Un nuevo día comienza.

Abres los ojos.
Una luz grisácea se filtra entre las cortinas.
Hoy, hará mal tiempo. Tal vez, incluso llueva.
Cierras los ojos de nuevo, y al abrirlos, te quedas un instante mirando el techo.
Una inmensidad blanca, interrumpida sólo por la mancha que dejó tu zapatilla cuando intentaste deshacerte de aquel estúpido mosquito.

No sabes por qué, pero te está costando una vida incorporarte y poner los pies en el suelo.
Sabes que, cuando lo hagas, no habrá vuelta atrás.
La maquinaria se habrá puesto en marcha, y volverás a comportarte como un autómata 24 horas más.
Ahora, refugiado en tu cama, aún sientes que la vida puede ser diferente.
Aguantas unos minutos más.
Deseas estirar esta sensación como un chicle, sólo que este chicle está tan mascado que casi no tiene sabor.

Y, te incorporas.
Te levantas poco a poco, sentándote en la cama, con una pesada carga sobre los hombros.
Con la sensación de no haber descansado nada.
Y llega el momento. El momento en que pones un pie en el suelo, y vuelves a ser tú.
Ese tú, que eres cada día, que ríe poco, y llora sin lágrimas.

Te levantas, y tras de tí quedan, sobre la almohada, los jirones de la vida que esperabas.
La vida que quieres.
La vida que sólo en tus sueños se deja atrapar...

*Posteado en mi fotolog, el 7 de abril del 2008.
(y, hay días en que todavía sigue vigente...)

Crueldad intolerable...


¿Quién puede creerse tan superior a otro como para tratar así a otra persona?
¿Quién puede creerse con derecho a algo así?

En estos días, es muy pequeño el porcentaje de población que se preocupa por los sentimientos del otro.
Pocas personas realmente se implican para comprender quién es la persona que tienen delante, cuáles son sus circunstancias, y cómo se sienten.
Y, sobretodo, pocas personas dejan a un lado su estupidez y su tendencia a realizar juicios de valor, rápidos e imprecisos, basados en el físico de la otra persona o en unas pocas palabras dichas en un momento de tensión o pena.

Parece que nos cuesta comprender que no somos los únicos seres con sentimientos.
Parece que nos cuesta acostumbrarnos a escuchar lo que los otros tienen que decir.
Parece que nos cuesta, sencillamente, sentarnos junto a ellos y preguntar: "¿Cómo estás?".
Parece que nos cuesta, dejar a un lado la crueldad implícita en el hecho de menospreciar a otra persona.

Pero nunca es tarde para recibir lecciones...
Nunca es tarde para que un "inútil montón de grasa" te demuestre que es inteligente, fuerte, valiente, y tiene mucho que aportar en este mundo.
Nunca es tarde para que un "inútil montón de grasa" te demuestre que estás ciego si no ves más allá de la superficie.

Nunca es tarde, sobretodo, si ese "inútil montón de grasa" eres tú mismo...

Porque a veces, la crueldad más extrema la reservamos para nosotros.
Porque tenemos que aprender a querernos, a aceptarnos, más allá de lo que las apariencias nos muestren, más allá de lo que las expectativas nos digan sobre quién deberíamos ser.

Porque lo que importa es quienes somos, aquí y ahora.
Porque lo que importa es que tú, seas tú.

martes 20 de octubre de 2009

¿Quién eres?

"Esta eres tú.
Los ojos cerrados bajo la lluvia.
Nunca imaginaste que harías algo así, nunca te habías visto como...
No sé cómo describirlo: una de esas personas a las que les gusta la Luna, o que pasan horas contemplando el mar o una puesta de Sol...
Seguro que sabes de qué gente estoy hablando, o tal vez no.
Da igual, a ti te gusta estar así, desafiando el frío, sintiendo cómo el agua empapa tu camiseta y te moja la piel.
Y, notar cómo la tierra se vuelve mullida bajo tus pies, y el olor, y el sonido de la lluvia al golpear las hojas.
Todas esas cosas que dicen los libros que no has leído...

Ésta eres tú.

¿Quién lo iba a decir...?"

-fragmento del guión de la película "Mi vida sin mí" de Isabel Coixet.

Arco Iris...

"A veces
por supuesto
usted sonríe
y no importa
lo linda o lo fea
lo vieja o lo joven
lo mucho o lo poco
que usted realmente sea
Sonríe cual si fuese una revelación
y su sonrisa anula
todas las anteriores
Caducan al instante
sus rostros como máscaras
sus ojos duros
frágiles como espejos en óvalo
su boca de morder
su mentón de capricho
sus pómulos fragantes
sus párpados
su miedo...
Sonríe y usted nace
asume el mundo
mira sin mirar
indefensa, desnuda, transparente,
y a lo mejor
si la sonrisa viene de muy
de muy adentro
usted puede llorar
sencillamente,
sin desgarrarse,
sin deseperarse,
sin convocar la muerte,
ni sentirse vacía,
llorar, sólo llorar,
entonces, su sonrisa
si todavia existe
se vuelve un arco iris."

- Arco Iris de Mario Benedetti -